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<feed xmlns="http://www.w3.org/2005/Atom"><title>Versoblanco - cachitos</title><link href="https://blog.versoblanco.com/" rel="alternate"></link><link href="https://blog.versoblanco.com/feeds/cachitos.atom.xml" rel="self"></link><id>https://blog.versoblanco.com/</id><updated>2025-05-27T21:46:41+02:00</updated><entry><title>Paintball</title><link href="https://blog.versoblanco.com/posts/paintball/" rel="alternate"></link><published>2011-06-21T09:00:00+02:00</published><updated>2025-05-27T21:46:41+02:00</updated><author><name>Farándula</name></author><id>tag:blog.versoblanco.com,2011-06-21:/posts/paintball/</id><summary type="html">&lt;p class="first last"&gt;Fara ya sabía que acabarían borrando capítulos de &lt;em&gt;Community&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;
</summary><content type="html">&lt;p&gt;Cuando, hace no tanto tiempo, la violencia verbal y de baja intensidad pasaron de mera cuestión de etiqueta a supuestos tipificados en el código, la conciencia social viró hacia nuevas formas y sujetos de agresión a señalar con el dedo, considerando que, por acción u omisión, se vulneraban determinados derechos morales, religiosos o de pensamiento. La protección del honor e integridad personales alcanzó a los colectivos y, finalmente, las ideas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La ficción en todas sus formas, aparentemente vacunada por su propia naturaleza y turbia historia, se convertía así en el último refugio de la incorrección, mientras otro tanto sucedía con el deporte respecto a instintos menos intelectuales. Pero con el tiempo incluso la falsedad consciente y representación bélica acabaron vinculándose a daños reales, protagonizados por aquellos incapaces de distinguirse de su propio reflejo, o demasiado susceptibles para no ver en toda metáfora una afrenta o modelo a imitar. Había nacido el &lt;em&gt;fair play&lt;/em&gt;, ideal de perfección absoluta que nadie aplicaba, al que nadie aspiraba y que volvía inútil cualquier mecanismo de evasión.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ya no bastaba con acotar la narración a un tiempo mítico o una galaxia muy lejana, ni castigar a los que atentaban contra un reglamento no escrito; el artificio debía nacer con la intención apropiada, y esta quedar tan patente que el único camino posible desembocó en un nuevo pacto ficcional, codificado bajo los símbolos de la inmadurez, el absurdo o la parodia: amores predestinados, fuerza de voluntad que todo lo supera, pacíficas revoluciones por viejos derechos ya asumidos, litros de sangre con cada tajo de espada, cabriolas imposibles a cámara lenta, comentarios jocosos ante situaciones de vida o muerte... un «saben aquel que diu», un «van dos por la calle», una larguísima toma falsa con el clarificador mensaje de «Señores, esto, además de ser mentira, es broma».&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Y, nadie sabe cómo, las balas se transformaron en pintura.&lt;/p&gt;
</content><category term="posts"></category><category term="cachitos"></category></entry><entry><title>Antifrikis clase némesis</title><link href="https://blog.versoblanco.com/posts/antifrikis-clase-nemesis/" rel="alternate"></link><published>2011-03-10T23:16:00+01:00</published><updated>2025-05-27T21:46:41+02:00</updated><author><name>Farándula</name></author><id>tag:blog.versoblanco.com,2011-03-10:/posts/antifrikis-clase-nemesis/</id><summary type="html">&lt;p&gt;La subcultura antifriki de clase némesis es el resultado de una evolución circular: frikis tempranos de vocación humanista y espíritu autodidacta que se pasaron de frenada, arrasaron el gafapastismo y retornaron a los orígenes por la puerta trasera, cruzando las brumas del reverso tenebroso. Señores -siempre son señores-, serios pero …&lt;/p&gt;</summary><content type="html">&lt;p&gt;La subcultura antifriki de clase némesis es el resultado de una evolución circular: frikis tempranos de vocación humanista y espíritu autodidacta que se pasaron de frenada, arrasaron el gafapastismo y retornaron a los orígenes por la puerta trasera, cruzando las brumas del reverso tenebroso. Señores -siempre son señores-, serios pero sobradamente treintañeros, que no sólo conocen al dedillo tanto las retahílas de Harry Potter como la retórica grecolatina y las relaciones estructurales que los unen, sino que procuran asegurarse de que lo sepas, eso sí, sin abandonar jamás su mullida zona de confort intelectual.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Provenientes de las mismas escuelas que el resto de mortales, están sin embargo dotados de una capacidad crítica cuasi-divina que les permite disfrutar como gorrinos de Douglas Adams mientras, ahí está la diversión, despellejan al resto de lectores que hacen lo propio en una suerte de quintacolumnismo: tu desconocimiento de las sutilezas del tropo y las fuentes clásicas de la literatura te califican como no apto para la tarea de abordar la Dragonlance, incapaz de disfrutar &lt;em&gt;correctamente&lt;/em&gt; el consumismo que te nutre porque, a diferencia de ellos -observadores externos e imparciales llegados de otro tiempo y lugar, quién sabe si por un agujero de gusano- ni lo viste venir.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mimetizados entre aquellos a quienes dejan en evidencia, son acogidos, halagados y hasta agradecidos por sus inteligentes comentarios, contextualizaciones y matices. Porque &lt;strong&gt;sólo el antifriki puede permitirse el lujo de ser realmente friki&lt;/strong&gt;. Los demás, miopes de la cosmovisión, son, pese a compartir generación y referentes populares, un cero a la izquierda, zotes admirando sombras de sombras en una caverna, tarados por la impostura que jamás podrán atisbar. Cuando el abismo mira, el antifriki le devuelve la mirada; y él sí juega a los dados.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se revela así como análogo internauta a los cultivados espectadores que dicen denostar &lt;em&gt;Gran Hermano&lt;/em&gt; pero lo ven a diario porque “no engaña a nadie” y “al menos te ríes”. Con sonrisa autosuficiente y eterna necesidad de justificarse, los reyes del &lt;em&gt;con-conocimiento-de-causa&lt;/em&gt; parecen verse a sí mismos como higiénicos &lt;em&gt;outsiders&lt;/em&gt;, apatrullando la web con una bala de desdén en la recámara para el indiferente, opositor o fan sincero. Gustos populares para el paladar sibarita: porque la mierda está en la nariz del que huele y, cuanto más consciente de su inmundicia, menos olorosa...&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Acomplejados o arrogantes, hipócritas o esquizofrénicos, cuando la masificación del revival deje paso a un nuevo paradigma, la historia de los márgenes olvidará al geek, tan poco original, como olvidó la novela de caballerías, centrándose en los que cincelaron su epitafio: la anomalía como representatividad. En un exquisito acto de ironía póstuma, ellos, neoescolásticos del siglo XXI, serán señalados por su verdadera naturaleza: los auténticos hijos de la posmodernidad.&lt;/p&gt;</content><category term="posts"></category><category term="cachitos"></category></entry><entry><title>El bar de la esquina</title><link href="https://blog.versoblanco.com/posts/el-bar-de-la-esquina/" rel="alternate"></link><published>2009-01-18T00:02:00+01:00</published><updated>2025-05-27T21:46:41+02:00</updated><author><name>Farándula</name></author><id>tag:blog.versoblanco.com,2009-01-18:/posts/el-bar-de-la-esquina/</id><summary type="html">&lt;p&gt;Existe en ese universo paralelo denominado televisión un socorrido punto de encuentro donde brujas, abogados, amigos ociosos y camareras objeto de deseo conviven armoniosamente con artistas invitados, tramas autoconclusas y carne de psiquiatra. Fenómeno aquí conocido como &lt;em&gt;El Bar De La Esquina&lt;/em&gt;: transición entre el desayuno y el trabajo, refugio …&lt;/p&gt;</summary><content type="html">&lt;p&gt;Existe en ese universo paralelo denominado televisión un socorrido punto de encuentro donde brujas, abogados, amigos ociosos y camareras objeto de deseo conviven armoniosamente con artistas invitados, tramas autoconclusas y carne de psiquiatra. Fenómeno aquí conocido como &lt;em&gt;El Bar De La Esquina&lt;/em&gt;: transición entre el desayuno y el trabajo, refugio o prolongación de la jornada laboral donde, con un inusitado interés por las noticias, leemos el periódico –molestos si algún madrugador desconocido nos lo arrebata– el camarero sirve lo de siempre y pagamos lo justo sin mediar palabra o, directamente, –¡apúntamelo Jose!– nos vamos sin pagar.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Inspirada por cierta simpatía familiar, campaba a diario por aquella tierra de nadie, reconociéndose en el humo, el bullicio discordante y la luz artificial de un neón descolgado. La confortaba incluso el cincuentón inquieto, extraviado en un vaso de ron que parecía constituir su único mundo. Con botas de trabajo y pantalones moteados de cemento, cuando el tipo murmuraba, en ese idioma reservado a oficiales de segunda, la colilla sin filtro de un &lt;em&gt;Mecánicos&lt;/em&gt; temblaba, adherida al labio inferior como un tentáculo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No le gustaba, ni él ni muchos otros como él: Pepes y Pacos, cortados todos a molde; borracho, semianalfabeto, probablemente tratara a su mujer como basura. O quizá la bendita señora había visto la luz una mañana, arramblando con los niños y la cubertería como quien no quiere la cosa, y ahora el currito ponía bloques a destajo para pagar la pensión… Fuera como fuese, no tenía motivo alguno para apiadarse del fulano pero, allí estaba, privilegiada posesora de empleo, inexplicablemente triste y jodida, como una infectada que observara la fase terminal de su enfermedad.&lt;/p&gt;
</content><category term="posts"></category><category term="cachitos"></category></entry></feed>