Cuestiones preliminares


Es difícil exhibirse con prendas certeras
facetar las negaciones que reivindicamos
para un tasador de confesiones. Saber cómo,
saber por qué decirlo resulta inevitable.
Tal vez me aconsejes: Buscarme amigos,
escribir canciones (de esas tontitas,
que no recuerda nadie), no meterse
en cosas de mayores; que no sabes.
Poeta inconclusa, narradora estática,
sociópata, ególatra y desmemoriada;

Ávida de aire, de voz, de versos claros
insisto, porque me sé incompetente,
cada día, en cada instante demorado
tras las cortinas cerradas, por rumores
diluidos con los pasos. Bajo la manta
que tiembla convulsa y se retiene. Vago
entre el fin de una acción y la siguiente
por el tiempo inconexo y contenido
que continúa y precede.

Todo síntoma de existencia implica fracaso
cierto afán descorazonador y egolarquista
de abolir la historia restaurando lo vivido.
Búsqueda agónica e inconstante del genio
que revela el alma. Rebelión del intelecto
contra el yugo esteta de nuestros predecesores
y el relevo de generaciones venideras.

¿Se puede renunciar a las pasiones?
(no a esas del corazón, de las entrañas)
si quienes las sintieron no saben explicarlas
ni comprenderlas quien no las ha vivido
¿se puede desistir de lo que somos?
Renegar de la luz que nos consume
o exhibir con orgullo sus heridas
Arbolar sobre la losa una bandera
que pregone: He aquí mi herencia.