Por una formación profesional en escritura


Ayer pasé un par horas por la web del ministerio de educación, en un coqueteo imaginario con la variedad de ciclos, cursos y enseñanzas profesionales que, visto lo visto, no está de más conocer como alternativa futurible, ya que ofrecen algunas opciones de enseñanza semipresencial o a distancia orientada a adultos.
La diversidad de la oferta en relación con empleos de carácter técnico, artesanal y de gestión es impresionante (desde la caracterización hasta la mecánica, el secretariado o la educación infantil), así como las posibilidades para aquellos que quieran cursar idiomas, deportes o enseñanzas artísticas.
En España tradicionalmente la enseñanza (me refiero exclusivamente a aquellas titulaciones de carácter oficial integradas en el sistema educativo) se ha considerado -da igual el nombre o el nivel académico que les corresponda- a dos niveles: los estudios de carácter práctico (técnicos, profesionales...) y los llamados estudios superiores, orientados a la comprensión teórica, amplia y profunda de determinada materia y aquellas profesiones que requieren de tal aparato teórico (p.e. Medicina).
De este modo cuando uno quiere aprender un idioma quizá lo haga por simples motivos utilitarios (comunicarse con otras personas), en cuyo caso se mete en la Escuela Oficial de Idiomas, o bien empaparse de todo lo que ese idioma implica (lingüística, literatura, geografía, historia). Según el tipo de aprendizaje elegido obtendremos hablantes, traductores y filólogos de esa lengua. Esto es extrapolable a prácticamente cualquier disciplina -si quieres reparar ordenadores estudias un módulo específico para ello, si quieres diseñarlos, estudias ingeniería- y está bien que así sea.
Pero llegamos al dominio que nos interesa, al que, en teoría, debería pertenecer la literatura: las enseñanzas artísticas. Según la web del ministerio:
Las enseñanzas artísticas tienen como finalidad proporcionar al alumnado una formación artística de calidad y garantizar la cualificación de los futuros profesionales dela música, la danza, el arte dramático, las artes plásticas y el diseño. Son enseñanzas artísticas las siguientes: las enseñanzas elementales de música y de danza, las enseñanzas artísticas profesionales de música y danza, así como los grados medio y superior de artes plásticas y diseño, y las enseñanzas artísticas superiores que agrupan los estudios superiores de música y de danza, las enseñanzas de arte dramático, las enseñanzas de conservación y restauración de bienes culturales, los estudios superiores de diseño y los estudios superiores de artes plásticas, entre los que se incluyen los estudios superiores de cerámica y los estudios superiores del vidrio.

Es decir, que no hay necesidad de garantizar la cualificación de los futuros profesionales de la escritura. Ni es arte, ni es técnica, ni es profesión. Por lo visto es un talento imbuido por los dioses que debe ser desarrollado de forma autodidacta.
También puede optar por la carrera de Filología donde aprenderá a redactar recensiones, tesinas, comentarios, críticas textuales, estudios culturales desde la perspectiva marxista y freudiana, transcripciones fonéticas y hasta diccionarios. Ciertamente esto le proveerá muchísimos conocimientos sobre lengua y literatura que pueden ayudarle a mejorar como escritor, pero tendrá que tragar con aspectos que no le interesarán lo más mínimo y, lo más importante, en cuatro años jamás le pedirán que escriba un solo verso.
Simplemente porque la práctica de la escritura no es el objeto de la filología de la misma forma que el maquillaje no es el objeto de la Química ni las Bellas Artes. No olvidemos tampoco que no toda escritura profesional es necesariamente literaria.
No intento discutir aquí la cuestión de la ultra-especialización, los conocimientos que deben considerarse básicos en el aprendizaje ni la duración o nivel académico que se les otorgue. Se trata de discernir entre estudio de una materia en sí misma y cualificación para desempeñar tareas relacionadas con esa materia.
¿Por qué no existe una formación profesional en escritura? Aunque sería más correcto decir ¿por qué no existe en el sistema educativo español? pues, como suele ocurrir -siempre que haya rentabilidad económica por medio- cuando lo público falla la empresa privada cubre ese vacío. Y no es barato.
Algunos ejemplos:
La investigación sobre los precios se la dejo a ustedes, yo ya me he deprimido lo suficiente por hoy.